Derramando estaba perlas
Tono 76 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple, [Alto], Tenor y [guion].
El texto
El tono a tres Derramando estaba perlas desarrolla el tema del sufrimiento por ausencia a través de la voz femenina de Silvia. Esta articula una queja amorosa que transita de la descripción narrativa al monólogo directo, culminando en un estribillo suplicante que intensifica la expresión del deseo y la desesperación.
La edición
Tanto la voz de alto, cuyo librete está perdido en todo el cancionero, como el guion, que la fuente no trae para este tono, son reconstrucción editorial.
El guion se ha reconstruido como un basso seguente sobre el tenor, que canta en todos los compases, siguiendo la práctica dominante en los guiones conservados del cancionero. Elige el registro por frases: al unísono en la primera (cc. 1-10), en la que el tenor baja de re4 a re3 en un solo gesto y a la octava baja el guion acabaría en re2; a la octava baja en las que rondan re4-do4 (cc. 11-16, 27 y 53-54), y de nuevo al unísono en las graves. Sobre los silencios de negra que separan las frases el guion sostiene su nota (cc. 3, 6, 12 y 16), y en dos de ellos cambia de registro (cc. 6 y 16). Funde las notas repetidas y reduce los melismas del tenor (cc. 4 y 46), pero conserva sus corcheas donde fundirlas dejaría quintas u octavas con el alto o el tiple, o una cuarta o una segunda sobre el bajo (cc. 3, 4, 7 y 48). Cuando las voces callan en el primer tiempo, el guion suena ya en él con la nota de la entrada (cc. 1, 27, 31 y 53). La única cuarta sobre el bajo (c. 54) y la séptima del c. 23 están ya entre el tiple y el tenor de la fuente.
Texto
Coplas
Derramando estaba perlas
por sus doradas mejillas,
indicios de su dolor
y de su pena infinita.
Quejándose de la ausencia
estaba la hermosa Silvia,
y pensando con razones
de esta manera decía:
«Ausencia vil, rigurosa,
de corazones polilla,
y de mi vida tormento
y pena de mi alegría.
¿Por qué no me dejas ver
a quien me tiene rendida,
y le dije el alma libre
que es de sus ojos cautiva?
Si al alma no hay ausencia,
¿cómo a mi alma le quitas
gozar de aquel que adoro
y por quien pierdo la vida?
Dirás que soy desdichada
y por eso me lo quitas,
porque quien ha sido tanto
solo merece desdichas».
Estribillo
Y pues ves lo que padezco
por falta de tu vista,
ven presto a ver mis ojos
porque no muera tu Silvia.