Los diamantes de la noche

Tono 75 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple, [Alto], Tenor y [guion].

El tono Los diamantes de la noche adapta el romance homónimo publicado por primera vez en la Primavera y flor de los mejores romances de 1623. El tono toma las cuartetas primera, tercera, cuarta, quinta y novena del romance y los dos primeros versos del cantarcillo final.

Fuentes musicales

Otro probable testimonio musical de este romance lo encontramos en uno de los cartapacios de la Universidad de Coimbra, el P-Cug MM 236 (f. 205v) donde aparece un dúo que solo copia el primer verso: Los diamantes de la noche.

La edición

Tanto la voz de alto, cuyo librete está perdido en todo el cancionero, como el guion, que la fuente no trae para este tono, son reconstrucción editorial.

El guion se ha reconstruido como un basso seguente sobre el tenor, siguiendo la práctica dominante en los guiones conservados del cancionero. Como el tenor se mueve entre do3 y re4, lo dobla casi siempre al unísono; solo pasa a la octava baja en los pasajes agudos de los cc. 31-34 y 61-62, y vuelve a su registro en un silencio general (c. 35) o en un salto del tenor (c. 63). Funde las notas repetidas y omite las de paso (cc. 2 y 49), salvo la negra del c. 31, que evita una cuarta del tiple sobre el bajo, y sostiene con el tenor el pedal de dominante del c. 28. Cuando las voces o el tenor callan en el primer tiempo, el guion suena ya en él con la nota de la entrada (cc. 1, 20, 22, 26 y 35) o con la fundamental de lo que cantan el tiple y el alto (cc. 64 y 73); en el c. 48 da do3 y sube a do4 con la entrada del tenor, porque el do4 desde el primer tiempo daría un unísono con el alto. Donde el tenor calla más tiempo lleva un bajo propio: do-sol bajo la entrada a solo del alto que abre el estribillo (cc. 20-21), que prepara la del tenor, y re-mi-sol bajo el tiple y el alto en el c. 47. La única cuarta sobre el bajo (c. 61) es una nota de paso que el tiple forma ya con el tenor de la fuente.

Texto

Coplas

Los diamantes de la noche
la blanca Aurora cubría
con dorados tornasoles
y con doradas cortinas.

Ya los caballos de fuego
luceros de nieve pisan,
y el niño Sol, entre sueños,
hoy al Oriente los guía.

Ya las rosas y jazmines
a saludarte salían:
ellos vestidos de plata,
ellas de nieve vestidas.

Ya sus amorosas quejas
cantaban las avecillas,
porque se duerma la noche
y porque despierte el día.

Viola el pastor que la adora
dando vida a cuanto pisa,
y porque el Sol le envidiase
esto le canta en su lira:

Estribillo

«Mucho deben, Flora, al Sol las flores,
pero más a tus ojos, que son dos soles».