En ti hallé querida Filis
Tono 71 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, Bajo.
El tono a tres voces En ti hallé, querida Filis está escrito para dos tiples y bajo, de modo que se conserva completo y no necesita reconstrucción. El texto es un romance de seis coplas octosílabas con asonancia á-a en los versos pares, rematado por un estribillo de solo dos versos.
El texto
El poema pertenece a la vertiente vituperadora de la lírica amorosa, y su hallazgo está en el primer verso, construido como una trampa. En ti hallé, querida Filis, lo que del tiempo esperaba se lee al principio como el arranque de un elogio, y el dístico siguiente lo detona: lo que esperaba del tiempo era la mudanza, y en ella la mujer resulta aún más segura. Todo el romance desarrolla después esa ecuación entre mujer y tiempo, primero recordando la fase del favor, cuando las razones del amante, siendo toscas, agradaban, y las conversaciones de ella eran solo alabanzas suyas, y luego constatando la retirada de ese favor. La quinta copla saca la moraleja sentenciosa, que el servicio no basta para ganar la voluntad cuando el alma no está ganada de antemano, y el estribillo amplía la acusación de la mujer sola a una tríada de agentes: ¡Ay, servicios de amor, qué mala paga os da tiempo y fortuna y mujer falsa!
El texto aporta cuatro de las formas anticuadas que sostienen la datación temprana de este bloque. El manuscrito trae a dó, con el do adverbial que a finales del siglo XVII sonaba ya a lengua vieja, y servite por servirte, con esa pérdida de la r del infinitivo ante el pronombre enclítico propia del castellano antiguo, del tipo de dezillo por decirlo, aunque en este caso tampoco pueda descartarse el hábito gráfico de un copista portugués. El poema añade dos rasgos sintácticos de la misma época: la enclisis en pretérito de fïeme de tus promesas, creíme de tus palabras, y el régimen de creerse de por creer.
Un tercer detalle apunta en otra dirección, no a la antigüedad del poema sino a la mano que lo copió: los libretes de tiple 1º y de bajo escriben crer por creer, y el de tiple 2º lo corrige debajo. Crer es la forma portuguesa, y un lusismo en la copia de un texto castellano encaja con lo que el tono 44 muestra desde el otro lado, donde la única pieza en portugués aparece con la eñe castellana.
La música
La música reparte el peso de manera muy desigual entre las dos secciones. Las coplas ocupan veintidós compases de compás ternario y son homofónicas, con las tres voces declamando juntas cada verso y separándolos con silencios. Su único momento de independencia cae donde debía caer: sobre la palabra mudanza que cierra la copla, el tiple 2º se desprende en un giro descendente en valores menores mientras las otras dos voces sostienen la nota. Es el único movimiento de toda la sección, y está puesto justo sobre la palabra que nombra el cambio.
El estribillo, en cambio, se lleva cuarenta y nueve compases para sus dos únicos versos. Arranca con el tiple 1º solo, al que responden dos compases más tarde el tiple 2º y el bajo, y de ahí en adelante la queja qué mala paga circula de voz en voz en imitación, repetida sin descanso, hasta que la enumeración final del segundo verso reagrupa a las tres en homofonía para cerrar en mi. Esa desproporción, con la narración despachada en veintidós compases y el lamento expandido a más del doble, es la que define el tono: lo que importa no es el relato del desengaño sino el estribillo que lo condena.
Texto
Coplas
En ti hallé, querida Filis,
lo que del tiempo esperaba,
que es más cierto en la mujer
que en el tiempo la mudanza.
Tuve principios queridos
cuando, por querer, mostrabas
que eran dulces mis razones;
siendo toscas, te agradaban.
Eran tus conversaciones
solo de mis alabanzas;
presencias a mis servicios,
te mostrabas obligada.
Prometiste dulce fruto
coger de mis esperanzas,
pero del tiempo y mujer
el que se fía se engaña.
Servirte sin merecer,
porque el servicio no basta
a agradar la voluntad
cuando el alma no le agrada.
Fïeme de tus promesas,
creíme de tus palabras,
que es fácil a do hay beldad
creer que verdad le tratan.
Estribillo
¡Ay, servicios de amor, qué mala paga
os da tiempo y fortuna y mujer falsa!