Qué bien siente Manzanares

Tono 63 del Cancionero de Miranda. Texto: Alonso del Castillo Solorzano. Orgánico: Tiple, [Alto], Tenor y [guion].

El texto de Qué bien siente Manzanares es un romance en coplas octosílabas con asonancia aguda en á en los versos pares.

El bloque de tonos a tres voces

Con el tono Qué bien siente Manzanares se abre el bloque final del Cancionero de Miranda constituido por quince tonos a tres voces. La configuración de voces en este bloque aprovecha casi todas las posibilidades orgánicas que la plantilla original de cuatro voces ofrece: diez tonos prescinden del segundo tiple (nueve SAT y uno SAB) y cinco mantienen los dos tiples y dejan fuera al alto (tres SSB y dos SST). Estos cinco tonos, al prescindir del alto, se conservan completos en las fuentes que han sobrevivido. Ninguno de los quince tonos tiene acompañamiento codificado en el librete del guion.

Varios indicios convergentes sitúan el origen de buena parte de este bloque en fecha bastante anterior a la del grueso de la compilación. Los textos conservan formas que a finales del siglo XVII estaban ya anticuadas o habían quedado como rústicas, y que se señalan en la introducción de cada tono que las presenta. A ello se suman rasgos formales que remiten a una etapa previa del género, como la repetición de los dos últimos versos de la copla al final del estribillo, que conserva el tono 68 cuando el esquema lineal se había impuesto ya en villancicos y tonos humanos. Y apunta en la misma dirección la datación de los siete textos del bloque cuya fuente poética se ha localizado, todos ellos del primer tercio o de la primera mitad del siglo, desde la canción de Gregorio Silvestre que está detrás del tono 69 hasta el romance del 63, que se imprime en 1629.

Tanto este tono como el siguiente están compuestos por una sección única sin estribillo. Esto podría verse como un rasgo arcaizante que también apuntara a un origen pretérito de este bloque de tonos a tres voces. En cualquier caso, estos dos tonos seguidos sin estribillo permiten ver otra agrupación interna del cancionero: todos los tonos de sección única aparecen de manera conjunta en bloques: el inicial de veintidós tonos breves, uno a mitad del cancionero (tonos 28 y 29) y estos dos primeros tonos a 3 voces (tonos 63 y 64).

Fuentes poéticas

Este romance aparece en la novela El amor por la piedad de Alonso del Castillo Solórzano, publicada dentro de Huerta de Valencia en 1629. En la parte final de la novela, Solórzano encadena dos romances cantados:

Quiso una noche Don Fernando darla una música, que entre las graciás que tenía era una el tener excelente voz, y con ella muy grande destreza, y asi mismo tal vez era favorecido de las Musas con muy gallardo natural de poeta. Previno, pues, los mejores músicos de la Corte, que es adonde se canta lo más fino y airoso de toda España, porque allí asiste la flor de los mejores hombres de este arte. Avisó a Doña Estefanía, y pasada la media noche, cuando todos están en quieto silencio fue con los cuatro músicos a la calle, donde después de haber avisado con los sonoros, y bien templados instrumentos cantaron a cuatro voces este romance:

A las violencias del arco
treguas pone el niño Dios,
porque en los ojos de Estela
labra su poder mayor.

Breves asaltos emprende,
que la fuerte munición
es alivio en el cuidado
y descanso en el dolor.

Mal se alabará de libre
quien con experiencias vió
difícil la resistencia
y fácil la sujeción.

Guerra, guerra,guerra, publica el amor,
a la batalla avisa de la caja el son,
ánimo sentidos, y mostrad valor.
No hay fuerza que no se rinda,
que el recato y el temor
son perdidas centinelas
del mas libre corazón.

Quien blasonaba de altivo
humilde parias rindió,
y a los pies de la belleza
ya es trofeo su blasón.

Contra las fuerzas de Estela
(si hace guerra su primor)
ocioso vive el cuidado,
dormida la prevención.

Después de haber cantado este romance los cuatro músicos con grande destreza y sonoros pasos de garganta, tomó Don Fernando una bien templada guitarra, y a ella cantó este romance que había escrito a la venida de su dama a Madrid:

¡Qué bien siente Manzanares
...

En la novela el romance incluye cuatro cuartetas que no aparecen en el tono:

Y el anciano entre sus ninfas
para aumentar el solaz
pisa alfombras de cristales
deja lechos de coral.

Prodigio halló en su ribera,
de tan suprema verdad
que en lo que en él es lo menos
en otro fuera lo más.

vio en el sujeto de Estela
tal belleza y gracia tal,
que a igualar en competencia
compiten con igualdad.

Poco valen tus flechas de oro,
niño Amor, cieguezuelo rapaz,
que en los ojos de Estela divina
Arpones, flechas yrayos hay.

La edición

El tono está escrito para tiple, alto y tenor. Tanto la voz de alto, cuyo librete está perdido en todo el cancionero, como el guion, que la fuente no trae para este tono, son reconstrucción editorial. La del alto difiere poco metodológicamente de las realizadas para los tonos a cuatro voces. Por un lado, las partes homofónicas (que son las más abundantes en este bloque de tonos) podrían presentar menos incertidumbre a la hora de completar la armonía de las otras dos voces. Pero por otro, la ausencia de guion reduce algunas certezas que la parte instrumental aclaraba cuando presentaba diferencias con la voz más grave.

El guion se ha reconstruido como un basso seguente sobre el tenor, que canta en todos los compases, siguiendo la práctica dominante en los guiones conservados del cancionero. Lo dobla nota a nota, al unísono en la primera frase (cc. 1-4) y a la octava baja en las centrales, en las que el tenor sube a si3-re4 (cc. 5-11), con un ritmo más sencillo que funde las notas repetidas y omite el si de paso del c. 10. Vuelve al unísono en el salto la-re del tenor (c. 12) y pasa de nuevo a la octava baja en la cadencia final (cc. 15-16). En las tres entradas tras el silencio del primer tiempo (cc. 1, 5 y 9) suena ya desde él con la nota de la entrada. La única cuarta sobre el bajo (c. 3) está ya entre el tiple y el tenor de la fuente, y en ese mismo compás el guion repite, al doblar al tenor, su salto de quinta disminuida sol-do♯.

El librete del tiple primero y del tenor incluyen al final del tono una anotación en grande:

que bien siente d[oñ]a. afima

cuyo significado no hemos podido desentrañar.

Texto

Coplas

¡Qué bien siente Manzanares
que pisa alguna deidad
lo verde de sus orillas,
lo blanco de su cristal!

Las aves con mayor salva
avisos ciertos le dan
que el otro sol muestra el campo
con superior claridad.

Las corrientes vagarosas,
suspensas en su caudal,
ya son líquidos espejos,
vuelto aplauso el murmurar.

Las ninfas a cuatro coros
la pretenden celebrar
y al son de sus instrumentos,
de quien siguen al compás.