Deidad, que divina enseñas

Tono 60 del Cancionero de Miranda. Música: Fray Felipe de la Madre de Dios. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y [guion].

El tono Deidad, que divina enseñas con música de Fray Felipe de la Madre de Dios y texto anónimo es un canto de alabanza a la mujer idealizada.

El texto

A través de una serie de hipérboles y metáforas eleva a la amada a categoría divina, maestra de la armonía cósmica. Mediante antítesis (sol que llora/cielo que ríe), sinestesia (ojos con fuego y aire) y personificación, los elementos naturales reaccionan ante la belleza femenina. Es notable el contraste de las coplas y el estribillo que revela el sufrimiento del yo poético (prisiones, suspiros, memorias y llanto) ante tal idealización.

La edición

La voz del alto, cuyo librete está perdido, es reconstrucción editorial.

Texto

Coplas

Deidad, que divina enseñas
por lo apacible y sereno,
cuándo es bien que llore el sol,
cuándo es bien que ría el cielo.

¿Cómo no han de abrasar todo
estos lindos ojos negros,
si nunca les falta el aire
y siempre les sobra el fuego?

¿Quién, oyendo tus palabras,
no le conoce que, siendo
dichas sin cuidados todas,
todas encierran misterios?

De lo fragante y lucido
de tu peregrino aseo
tienen las flores envidia,
tienen las estrellas celos.

Cuando a dar al prado sales
mil gracias con un paseo,
por seguirte a pie se olvidan
de volar los pensamientos.

Esto las voces decían
de unos ruiseñores tiernos
a la divina lisonja
de los males sin remedio.

Estribillo

Ruiseñores que libres cantáis,
cantad, cantad, no paréis,
pues tanta dicha lográis
que sale a escucharos
la aurora que veis.
¡Ay!, ¡ay de quien es solo su canto
prisiones, suspiros, memorias y llanto!