Ojos, yo no di licencia

Tono 6 del Cancionero de Miranda. Texto: António da Fonseca Soares (Frei António das Chagas). Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.

El tono Ojos, yo no di licencia pone en música un romance en castellano de António da Fonseca Soares (conocido como Frei António das Chagas tras tomar en 1662 el hábito de la orden franciscana).

El texto

El romance arranca con una prohibición dirigida a los propios ojos. La voz quiere gobernar el llanto y pone en duda su utilidad: unas lágrimas que no traen remedio pueden ser porfía, y recordar las desgracias devuelve la vida a la pena. Al personificar los ojos, el poema convierte en interlocutores a quienes realizan el gesto que el sujeto trata de impedir. El dolor queda así escindido entre su manifestación corporal y la voluntad que la juzga.

Las coplas avanzan a base de preguntas, condiciones y mandatos: ¿Qué importa…?, Si a lo imposible aspiráis, no desmayéis, no lloréis. Ese lenguaje de consejo no conduce a una solución estable: la exhortación a buscar la dicha sin cobardía convive con el deseo de poner fin al sufrimiento.

Las dos cuartetas finales de la versión musical prolongan y endurecen este razonamiento. La primera, con la paradoja de quien vive muriendo, hace de la pérdida de la vida el único remedio imaginable; la segunda incorpora el vocabulario del mérito y de su recompensa. Si en merecer os fundáis, // no merezcáis desmonta la confianza en que la conducta del amante pueda cambiar su suerte. El cierre, en el que los merecimientos se premian con tiranía, da a la queja un alcance general: el fracaso de las lágrimas forma parte de un orden en el que tampoco la virtud asegura el favor.

Fuentes poéticas

El texto, inédito hasta la fecha, se encuentra en un manuscrito poético en la Biblioteca de Ajuda titulado Obras en que se incluyen romances líricos castellanos de Antonio da Fonseca Soares, P-La 49-III-79 (p.276-277).

Fragmento de la p.276 de P-La 49-III-79 con el comienzo del Romance "Ojos yo no os di licencia"

De manera poco habitual, el texto del tono presenta dos cuartetas más, las dos últimas, que no aparecen en la compilación poética.

La edición

La voz del alto, cuyo librete está perdido, es reconstrucción editorial.

Texto

Coplas

Ojos, yo no di licencia
para llorar mi desdicha;
que lágrimas sin remedio
son, más que alivio, porfía.

¿Qué importa llorar desgracias,
si, no siendo merecidas,
el alma que las acuerda
más la pena resucita?

Si a lo imposible aspiráis,
no desmayéis; que las dichas,
aun los mismos venturosos,
no alcanzan con cobardías.

Si queréis morir de todo,
no lloréis; porque es la vida,
siendo imposible la causa,
enmudecer la desdicha.

Quien vive muriendo tanto
solo en morir se amplifica,
porque es de tristes remedio
perder de todo la vida.

Si en merecer os fundáis,
no merezcáis; que es desdicha
porque hoy los merecimientos
se premian con tiranía.