Más valéis vos Antona
Tono 58 del Cancionero de Miranda. Música: Fray Felipe de la Madre de Dios. Texto: Gabriel Bocángel. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.
El largo tono Más valéis vos, Antona, sobre el texto de unas Endechas de Gabriel Bocángel publicadas en La lira de las Musas (Madrid, 1637)1, es una de las piezas formalmente más complejas del Cancionero de Miranda. Sus quince coplas, cuartetas hexasílabas, se reparten de manera irregular entre cinco configuraciones: las dos primeras y la última se cantan a 4 voces, y entre ellas se van alternando los cuatro solistas según el orden Tiple I (3ª, 7ª y 11ª), Alto (4ª, 8ª y 12ª), Tiple II (5ª, 9ª y 13ª) y Tenor (6ª, 10ª y 14ª). El largo estribillo (103 compases a 3/2) aparece al principio, y sorprende que, dada su extensión, se dejara fuera una sola copla del poema original. Esa copla caía en uno de los solos del Alto, cuya parte se ha perdido, pero la sintaxis permite saber cuál es: la duodécima tiene que ser Expiraba el día, porque su oración continúa en la copla siguiente del Tiple II (a la corte vuelve / la confusa tropa), y la omitida es, por tanto, Toda la zagala. El orden del cancionero tampoco coincide del todo con el impreso: el solo de la octava copla, que es del Alto, cae antes de De su frente el alba, mientras que en Bocángel la copla que solo puede ocupar ese hueco, ¿Has visto (no has visto, / pues vives) la boca, va después.
La música
La música de los solos es prácticamente idéntica para todas las partes, aunque el tiple I y el Tenor arrancan en el "dar" del compás con una nota extra frente a las otras dos voces, que arrancan en el "alzar". Coincide esta circunstancia con que ambas partes tienen dos de sus tres coplas arrancando en sílaba tónica.
La edición
La voz del alto, cuyo librete está perdido, es reconstrucción editorial.
Notas
-
Gabriel Bocángel, La lira de las Musas, Madrid, 1637, ff. 53r-54v («A cierta dama en un día de Santiago, que salió al campo. Endechas»). Edición moderna en Gabriel Bocángel y Unzueta, Obras completas, ed. Trevor J. Dadson, Madrid y Frankfurt, Universidad de Navarra, Iberoamericana y Vervuert, 2000, vol. I, n.º 159, pp. 526-528. ↩
Texto
Estribillo
Más valéis vos, Antona,
que la corte toda.
La envidia os alabe
por humana diosa;
lograos como fea,
matad como hermosa.
Coplas
Escúchame, Fabio,
escúchame ahora,
que está el aire ciego
y la noche sorda.
El ganado duerme;
el céfiro sopla
esperanzas mías,
pues suyas son todas.
Íbame yo al soto,
que el mayo le entolda,
su primero día,
de aljófar y rosas.
Estaba la villa
muy cerca de toda,
lejos de sí misma
(mas consigo propia),
cuando miro, ¡ay triste!,
en una carroza,
al sol, que allí estaba
cerca de las ondas.
Era el sol Antandra,
que, entre mil pastoras
muy acompañada,
estaba muy sola.
Éranse los ojos
de color y forma
cuales la ventura
del que los adora.
¿Has visto (no has visto,
pues vives) la boca,
do el viento se peina
con dientes de aljófar?
De su frente el alba
los jazmines roba;
nunca se echan menos,
porque siempre sobran.
Quien miró su cuello
dice que se nombra
cristal de garganta,
no cristal de roca.
Hasta ver sus manos
tuvo vanagloria
de limpia la nieve,
de blanca la aurora.
Expiraba el día,
y, porque las horas
más y más se tiñen
en la negra sombra,
a la corte vuelve
la confusa tropa,
incierta, cual suelen
discurrir las olas.
Quedé como muerto,
aunque sea a mi costa,
que el que vive amando
pierde vida poca.
Descolgué de un sauce
mi ruda zanfoña,
y en dulces cadencias
le canté esta copla.