Y la tirana, aunque ve la fineza

Tono 56 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.

El tono Y la tirana, aunque ve la fineza consta de un estribillo que ocupa cuarenta y dos compases, y de un romance de cinco coplas octosílabas, con asonancia é-e en los versos pares, despachado en dieciocho. El cancionero lisboeta transmite el tono en el orden inverso, con las coplas delante y el estribillo después, y de ahí que en su edición se identifique como Quien ama y no se declara.

El texto

El poema opone dos maneras de amar y establece entre ellas una jerarquía moral que las cinco coplas van razonando. Quien ama y calla merece el premio de Amor; quien se declara osado lo hace por lo que pretende, y esa pretensión lo descalifica. De ahí se sigue la sentencia de la segunda copla, el que más calla más siente, y la de la tercera, que la sola esperanza ya ofende, porque introduce el cálculo en lo que debía ser desinterés. La cuarta traslada el argumento al terreno del temor, y sostiene que el amante fino tiene menos que temer del desdén que el interesado, precisamente porque no espera nada. La quinta cierra con el juego conceptista de los pensamientos que no muere donde nace, mas vive donde se muere. El estribillo, que en este cancionero aparece antes que todo ese razonamiento, lo desmiente en sus tres versos: la dama ve la fineza y aun así no se ablanda.

Fuentes musicales

La principal diferencia entre ambos testimonios es que el Cancionero Poético-Musical Hispánico de Lisboa incluye una parte de guion, por lo que utilizamos esa fuente para suplir la ausencia de acompañamiento en el nuestro. En lo demás, las dos copias están muy próximas: las coplas coinciden nota por nota en todas las voces, y las diferencias musicales, casi todas de escasa entidad, se concentran en el estribillo. El texto presenta también algunas diferencias menores, algunas claramente identificables como errores de copia.

La música

Las dos secciones se reparten el trabajo de manera muy marcada. El estribillo es íntegramente imitativo: entra el tiple 1º solo y le van respondiendo las demás voces, cada una a un compás de distancia, y a partir de ahí los dos miembros del texto circulan de voz en voz sin descanso, superpuestos y repetidos, durante los cuarenta compases siguientes. Sólo en los cinco últimos se reúnen todas las voces en homofonía para el no se ablanda que cierra. Las coplas hacen lo contrario: dieciocho compases de declamación homofónica, con las cuatro voces silabeando a la vez y sin un solo pasaje imitativo, de modo que el romance se oye entero y sin estorbo. La desproporción entre una sección y otra, más del doble a favor del estribillo pese a que este sólo tiene tres versos, deja claro dónde está el centro de gravedad de la pieza.

La edición

La voz del alto, cuyo librete está perdido, es reconstrucción editorial.

Texto

Estribillo

Y la tirana,
aunque ve la fineza,
no se ablanda.

Coplas

Quien ama y no se declara
merece que Amor lo premie,
no el que se declara osado,
solo por lo que pretende.

Más se acredita de fino
el que más firme padece,
y, en buena razón de amor,
el que más calla más siente.

Tiene la más fina dicha
quien sola amor la tiene;
no se acredita de amante
quien con la esperanza ofende.

Puede, menos receloso,
al rigor de los desdenes,
temer el que es fino amante
que el que ama por interese.

La tropa de pensamientos
que se debe no se debe,
y no muere donde nace,
mas vive donde se muere.