Por hacer apacibles los bosques
Tono 51 del Cancionero de Miranda. Música: Fray Felipe de la Madre de Dios. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.
El tono Por hacer apacibles los bosques compuesto por Fray Felipe de la Madre de Dios presenta una estructura atípica con estribillo y tres coplas en forma de décimas con música diferente para cada una de ellas. Los dos últimos versos de cada décima son los mismos que cierran el estribillo y funcionan a modo de intra-estribillo, con la peculiaridad de que el último verso, en la libertad métrica propia de los estribillos, alcanza las doce sílabas.
El texto
Esta elegía a la pureza perdida de la vida rural, corrompida por la presencia y las costumbres de la corte simboliza el desengaño ante la degradación de los valores naturales y auténticos frente al artificio y la vanidad del poder. La aldea, despojada de sus dones, sólo puede refugiarse en el recuerdo y la resignación.
La edición
La voz del alto, cuyo librete está perdido, es reconstrucción editorial.
Texto
Estribillo
Por hacer apacibles los bosques,
se van a los bosques las flores,
y el sol que, ¡ay!, se muda,
que, ¡ay!, se queda
la aldea en su ausencia, sin luz y sin flor.
Copla 1ª
Si al bosque la corte va
a que el bosque corte sea,
venga la casa a la aldea,
pues bosque la corte es ya.
Sin luz y sin flor está
porque su luz superior
se va con tanto rigor
que no hay quien tenerla pueda.
¡Ay!, se muda, que, ¡ay!, se queda
la aldea en su ausencia, sin luz y sin flor.
Copla 2ª
Aldea, si te murieras
en tal ausencia, acertaras,
pues muriendo no envidiaras
la ventura de las fieras.
Y tus flores lisonjeras,
siguiendo tu resplandor,
se van dejando un dolor
que no hay mal a que no exceda.
¡Ay!, se muda, que, ¡ay!, se queda
la aldea en su ausencia, sin luz y sin flor.
Copla 3ª
Quedarás, aldea buena,
en manos de una memoria
preguntando por tu gloria
al efecto de tu pena.
Tú, de mil saudades llena,
tu sol hecho cazador...
¡Calla, que en el desfavor
también la fortuna rueda!
¡Ay!, se muda, que, ¡ay!, se queda
la aldea en su ausencia, sin luz y sin flor.