Más merece quien más ama
Tono 4 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.
El tono Más merece quien más ama pertenece al bloque inicial del Cancionero de Miranda, el de los veintidós tonos de sección única sin estribillo: dieciséis compases de compás ternario para las cinco coplas. El texto es un romance de cinco cuartetas octosílabas con rima aguda en é en los versos pares (revés, crüel, desdén, altivez, fe…).
El texto
Es un delicado lamento que, junto a los tres tonos anteriores, conforma un bloque de temática homogénea: el sufrimiento por un amor no correspondido. El texto desarrolla el paradójico tópico del amante que persiste en su amor a pesar del desdén. La máxima expresada en el primer verso, Más merece quien más ama, contrasta de manera inmediata con la experiencia del yo poético, en mí lo veo al revés.
Las coplas siguientes van rectificando la expectativa de recompensa que parecía encerrar la sentencia inicial. En la segunda, pedir el desdén como si fueran favores invierte el valor habitual de la conducta de la dama. Al mismo tiempo, el amante se niega a presentar su servicio como mérito: lo que podría llamarse fineza se declara deuda. Esa elección de palabras despoja al amor de su posible carácter de intercambio, porque quien salda una deuda no puede reclamar por ello una merced.
La tercera copla insiste en que el objeto amado es único, aun cuando su esquivanza y su altivez se vuelven contra el sujeto. La cuarta toma la forma de un alegato: si adorar es una ofensa, la causa ha sido ver a la dama. El nexo luego presta al discurso la apariencia de una conclusión razonada, aunque lo que se justifica sea la falta de dominio sobre el deseo.
La última cuarteta separa dos grados de constancia. Amarte por solo amarte expresa ya un afecto desinteresado, pero adorarte ofendido suma la perseverancia bajo el agravio. La repetición de fineza une ambos grados y guarda para el segundo la prueba de la fe. El poema acaba, pues, desplazando el criterio del merecimiento: el valor del amor termina midiéndose por su capacidad de sostenerse aun sin obtener reconocimiento.
La música
En el aspecto musical resulta muy efectivo el uso de pares de notas ligadas sobre la misma sílaba, con un ritmo distinto en el tiple 1º y en la pareja que forman el tiple 2º y el tenor. Entre los cc. 3 y 7 esos pares encadenan una cadencia por compás, cada una un grado más baja que la anterior (si♭, la, sol, fa y mi). El abrupto final, con un patrón rítmico nada habitual en este tipo de composiciones, se puede interpretar como un recurso expresivo para generar un efecto de suspensión o interrupción del discurso.
La edición
La voz del alto, cuyo librete está perdido, es reconstrucción editorial. El margen de decisión es escaso: las voces declaman juntas y el guion conservado fija el bajo, de modo que la parte que falta queda casi determinada como relleno armónico. La única elección de peso es rítmica: en las síncopas de los cc. 2-7 y 9-12 el alto se ha emparejado con el tiple 1º, frente al ritmo del tiple 2º y el tenor.
Texto
Coplas
Más merece quien más ama,
en mí lo veo al revés,
porque cuanto más te adoro
te exprimento más crüel.
Como si fueran favores,
solicito tu desdén,
ni refiero por fineza
lo que todo deuda es.
Objeto de mis finezas,
otro no pudiera ser,
aun contra mí conjurados
tu esquivanza y tu altivez.
Si te ofende el adorarte,
el verte la causa fue;
no es, luego, mía la culpa:
tiénela mi parecer.
Amarte por solo amarte
fineza es mía también,
pero adorarte ofendido
es fineza de mi fe.