Amariles yo no puedo

Tono 3 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.

El tono Amariles, yo no puedo pertenece al bloque inicial del Cancionero de Miranda, el de los veintidós tonos de sección única sin estribillo: veinticinco compases de compás ternario para las cinco coplas. El texto es un romance de cinco cuartetas octosílabas con rima aguda en é en los versos pares (bien, querer, quedé, volver, después…), y a cada cuarteta le sigue el verso suelto Yo no sé.

El texto

El poema desarrolla el tópico del amor inevitable y la pérdida de la voluntad del amante, muy frecuente en la lírica barroca. El texto explora las paradojas del sentimiento amoroso a través de una serie de imposibilidades conceptistas: no sé cómo ser puede // querer dejar de querer, donde el poeta juega con la contradicción inherente entre la voluntad y la pasión.

La estructura del romance se articula en torno a Yo no sé: cada cuarteta se cierra con la triple repetición de la expresión, integrada en la propia copla, que refuerza la idea de desconcierto y desamparo amoroso. Esta repetición refleja la obsesión del yo poético, atrapado en un laberinto sentimental sin salida. Las antítesis barrocas culminan en la cuarta cuarteta con la reflexión sobre la muerte como preferible al olvido: Morirme será más fácil // que llegar a aborrecer.

La segunda y la tercera coplas precisan el origen de ese desconcierto por medio de la imagen de los ojos. En la segunda, la mirada de Amariles es un dulce laberinto: atrae al amante y a la vez lo deja sin saber cuál fue la entrada ni cuál es la salida. El adjetivo dulce impide leer el encierro como un daño que sencillamente se quisiera eludir. En la tercera se trata de explicar el camino de Amor, de los ojos al alma, pero la explicación se corta en cuanto Amor quiere a ojos cerrados. El órgano que hizo posible el encuentro ya no sirve para orientarse dentro de la pasión.

La copla final traslada el argumento al terreno de la cortesía. Amariles podría pedir que el amante dejara de quererla; obedecerla supondría, no obstante, renunciar a la misma fidelidad en que se funda su servicio. De ahí la aparente descortesía de no poder hacerte el gusto. El poema va así de la ignorancia sobre el nacimiento del amor a la certeza de que perdura: el sujeto no sabe cómo ha quedado cautivo, pero sí que no puede desear su libertad. La repetición de Yo no sé mantiene esa diferencia entre ignorar las causas y admitir la fuerza del afecto.

La música

La copla avanza en homofonía hasta que el texto empieza a vacilar. Que no sé se repite alternando entre las voces (cc. 8-12), y querer dejar de querer se parte en tres fragmentos separados por silencios (cc. 15-17), como si el verso tropezara con su propia contradicción. Cada copla termina con yo no sé, que las voces repiten por separado de modo que la expresión pasa de una a otra (cc. 19-24), y en la que destaca el tenor con su salto ascendente de quinta sobre sé. Las repeticiones se cierran sobre do (cc. 20, 22 y 24), pero el tono acaba sobre sol (c. 25), con los puntos suspensivos del texto.

La edición

La voz del alto, cuyo librete está perdido, es reconstrucción editorial. En la declamación homofónica de la copla el margen de decisión es escaso, con el bajo fijado por el guion conservado. Es mayor en la alternancia de que no sé (cc. 8-12) y en el yo no sé final (cc. 19-24), donde ha habido que decidir con qué voces se empareja el alto y cuándo entra: en el segundo pasaje retoma a la misma altura el motivo del tenor.

Texto

Coplas

Amariles, yo no puedo
dejar de quererte bien,
que no sé cómo ser puede
querer dejar de querer.
Yo no sé...

En el dulce laberinto
de tus ojos me quedé,
sin saber por dónde ha entrado
ni por dónde he de volver.
Yo no sé...

Amor se entró por los ojos
hasta el alma; mas después
que quiso a ojos cerrados,
no supo por dónde fue.
Yo no sé...

Morirme será más fácil
que llegar a aborrecer;
que estima menos la vida
quien del amor hace ley.
Yo no sé...

No me digas que no quiera,
por no hacerme descortés;
que no puede hacerte el gusto
quien no te ha de obedecer.
Yo no sé...