Al compás de un arroyuelo

Tono 38 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.

El tono Al compás de un arroyuelo consta de un romance de cinco coplas octosílabas con asonancia á-e en los versos pares y de un estribillo de cuatro versos largos. El librete de guion del Cancionero de Miranda no copió el acompañamiento, que esta edición toma del Cancionero Poético-Musical Hispánico de Lisboa.

El texto

El poema es una alegoría amorosa construida sobre el canto de un jilguero. Las dos primeras coplas presentan la escena, con el pájaro posado en el facistol de un sauce cantando a su compañera. Esta la comparación con el atril del coro fija desde el principio la clave del texto: el paralelismo con una interpretación musical. Las coplas tercera y cuarta desarrollan esa clave hasta el final, con el ave que compone el tono con requiebros y ternezas, y con la acordanza entre la voz y el amor, que riman en la cuarta copla en un juego de derivación, acorde y concorde, uniformes y conformes. La quinta amplía el efecto al paisaje: el bosque entero se vuelve armonía y el valle queda en suspensión. El estribillo se dirige por fin al pájaro para pedirle que no interrumpa el canto, y cierra con los dos imperativos que resumen el poema, hechicen tus ecos, eleven tus voces.

Fuentes musicales

Ese cancionero transmite el mismo tono con muy pocas divergencias, y la principal afecta al reparto de las voces entre los libretes: lo que aquí se copia en el de tiple 1º está allí en el de tiple 2º, y al revés. El fenómeno se repite en otros tonos concordantes entre ambas colecciones, unas veces intercambiando las partes de una única sección y otras, como en este caso, intercambiando las partes en todo el tono.

La música

La música responde a ese programa con dos recursos. En la sección estrófica el primer verso se enuncia dos veces, y en la repetición los dos tiples se intercambian las melodías, de modo que cada uno canta lo que acababa de oír al otro. Al final de las coplas, la declamación se rompe en un giro de tres y seis notas que va pasando de voz en voz, y que cae sobre las dos palabras que nombran la propagación del sonido, ecos y esparce. El estribillo lleva ese procedimiento al extremo: se abre con las entradas sucesivas de las voces sobre el primer verso completo y mantiene la escritura imitativa a lo largo de sus sesenta y siete compases, casi el doble de los treinta y siete que ocupan las coplas.

Merece anotarse que el tono está en compás ternario en sus dos secciones. Otros tonos del cancionero que ponen en escena una corriente de agua adoptan el binario, pero aquí el arroyo es sólo el lugar de la escena, y lo que el poema describe no es su curso sino el canto que suena sobre él.

La edición

Para la reconstrucción editorial de voz del alto, cuyo librete está perdido, la primera sección de las coplas (cc. 1 - 27) presenta poco margen al tratarse de canto en homofonía. En el final de las coplas el alto repite primero (cc. 27-28) el tema presentado por el tiple 2º y luego ha de anticipar (cc. 28-29) el que se propará después al resto de voces. En el estribillo tiene que ser el alto el que introduzca en solitario el tema en los dos primeros compases (cc. 38-39) a los que luego se irán sumando el resto de voces progresivamente. A partir del c.66-c67, donde el tenor dobla al tiple 1º, el alto dobla al tiple 2º ya que, de otro modo, esta voz intermedia quedaría sepultada entre el resto. De aquí al final, este esquema se alterna con partes de canto homofónico entre las cuatro voces en las que el alto completa la armonía.

Texto

Coplas

Al compás de un arroyuelo,
en el facistol de un sauce,
dulcemente un jilguerillo
sus ecos esparce al aire.

De repetidas lisonjas,
trinando acentos suaves,
sin divertir, divertirse
su alada consorte amable.

De requiebros y ternezas
compone el tono agradable,
hechizando lo sonoro
y obligando lo elegante.

Acorde y concorde a un tiempo,
la voz y el amor aplauden,
si uniformes los afectos,
conformes las voluntades.

Dichosos alivios goza
la vecindad de las aves;
todo el bosque es armonía,
todo suspensión el valle.

Estribillo

Pajarillo, que al son de un arroyo
entonas finezas, publicas amores,
no suspendas el canto, ¡prosigue!
¡Hechicen tus ecos, eleven tus voces!