Donde volais, pensamientos

Tono 37 del Cancionero de Miranda. Texto: Gabriel Bocángel y Unzueta (coplas) / Antonio Hurtado de Mendoza (estribillo). Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.

El tono ¿Dónde voláis, pensamientos? pone en música la primera parte de un romance de Gabriel Bocángel y Unzueta publicado por primera vez en 1627 dentro de la compilación Rimas y prosas, junto con la fabula de Leandro y Ero. Toma así el soliloquio introspectivo donde el yo lírico interroga a sus propios pensamientos y se responde a sí mismo omitiendo la segunda parte del romance de Bocángel, en honor de la perfeta Gerarda, donde el yo poético se justifica antes sus propios pensamientos (Pues pensamientos, yo quiero deciros a lo que aspiro).

El texto

El poema de Bocángel se construye como un diálogo de preguntas y respuestas que desdobla al yo lírico: de un lado, quien permanece en la pena; de otro, los pensamientos, capaces de volar hacia lo deseado. En la primera copla, una respuesta asocia gloria y martirio, y la otra coloca el acuerdo de parte del precipicio. Desde el principio, poder elevarse no equivale a acertar: los pensamientos saben del peligro, pero ese saber no endereza su inclinación.

La segunda copla reparte la contradicción en el espacio: los pensamientos llegan a un cielo y abandonan al yo en el abismo. La tercera se detiene en la velocidad del cambio afectivo, del hielo al incendio, y lo atribuye a sus causas, no al paso del tiempo. El amor es capaz de provocar al instante lo que una larga duración no habría preparado.

En la última copla, el No importa corta el interrogatorio. El yo lírico admite que el premio sea el castigo y vuelve a reunir a los interlocutores en expiraremos. La escisión interior queda resuelta, de manera provisional, en una voluntad común de persistir. El estribillo muda de imagen y cambia el vuelo por la siembra, aunque conserva la responsabilidad del amante: las lágrimas y quejas cosechadas son fruto de lo que él mismo sembró. La unión de los dos textos permite de este modo pasar del debate sobre el impulso amoroso al reconocimiento de sus consecuencias.

Fuentes poéticas

El estribillo no pertenece al romance de Bocángel sino que está tomado de otro de Antonio Hurtado de Mendoza: Buen labrador de suspiros (E-Mp II-2802 f.6r)1.

Fuentes musicales

Este mismo tono se encuentra recogido en el Cancionero poético-musical hispano de Lisboa. Existen dos diferencias entre ambos testimonios: por un lado las partes de tiple 1º y tiple 2º aparecen intercambiadas en el estribillo y, por otro, la ausencia del la parte de guion o acompañamiento en el Cancionero de Miranda.

La edición

La voz del alto, cuyo librete está perdido, es reconstrucción editorial.

Tomamos por tanto para completar nuestra versión la parte de guion del CPMHL.

Notas

  1. Sobre esta hibridación véanse los comentarios de Mariano Lambea y Lola Josa en el aparato crítico de su edición del Cancionero poético-musical hispano de Lisboa. Disponible en: http://hdl.handle.net/10261/26149 ↩

Texto

Coplas

—¿Dónde voláis, pensamientos?
—A una gloria y a un martirio.
—Pues, ¿dónde está vuestro acuerdo?
—De parte del precipicio.

—¿Cómo, si voláis a un cielo,
quedo yo en las penas fijo?
—Porque Amor nos dio a nosotros
su gloria y a ti, su abismo.

—Mi pecho, que ayer fue hielo,
¿cómo es hoy incendio altivo?
—Porque nacen los afectos
de causas, que no de siglos.

—No importa, que en bien tan alto
el premio será el castigo,
y honrados expiraremos
por culpas de bien nacidos.

Estribillo

Cogí lágrimas y quejas;
la tierra no me engañó,
que lo mismo sembré yo.