Si hay imán que a un duro acero
Tono 28 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple 1º, Alto 1º, [Alto 2º], Tenor y guion.
Del tono Si hay imán que a un duro acero conocemos el título por la entrada correspondiente en el índice del cancionero. Presenta una única sección bipartita con coplas a solo que incluyen una respuesta a cuatro.
El texto
El texto poético presenta una estructura paralelística que desarrolla el tema del amor irresistible a través de una serie de comparaciones con elementos de la naturaleza.
Cada copla plantea una comparación en dos tiempos. Primero señala una atracción en la naturaleza y después la traslada a la voz que pregunta. El acero se mueve hacia el imán; la flor sigue al sol; el ruiseñor gime; el escollo y el tronco participan del amor. El regreso de ¿qué haré yo? enfrenta al amante con esos ejemplos, y aunque la pregunta se repite, el poema no abre distintas salidas: cada caso vuelve más ineludible la misma respuesta, que nunca llega a decirse. La brevedad del verso intercalado devuelve una y otra vez el argumento a la experiencia propia, y el amante mira el mundo para hallar en él los motivos de su propia sujeción.
El argumento se hace explícito al oponer el duro acero a la ternura del alma, y lo irracional a la razón. Si lo que parece menos dispuesto a sentir obedece al amor, mayor ha de ser su dominio sobre quien tiene sensibilidad y entendimiento. La última copla añade la vista: el amante tiene ojos y no puede alegar la ceguera del escollo o del tronco. Lejos de asegurarle el gobierno de sí mismo, sus facultades refuerzan la conclusión.
Fuentes musicales
Al conservarse en el Cancionero de Miranda una parte de alto, intuimos que se trata de un tono para tiple, dos altos y tenor en el que el alto que falta interpreta la parte a solo de las coplas. Por fortuna, existe una concordancia con el Cancionero Poético-Musical Hispano de Lisboa cuya parte de alto es parcialmente complementaria de la conservada en el Cancionero de Miranda. Esto es: la parte de alto allí conservada es la encargada de cantar la parte solista pero luego en la responsión a cuatro resulta ser la misma voz que la del Cancionero de Miranda. No es infrecuente esta situación ya que en otras concordancias entre ambos cancioneros las partes de los tiples aparecen intercambiadas entre coplas y estribillo.
La música
El tono contrapone una copla a solo para el alto 1º, acompañado únicamente por el guion (cc. 1-27), y una responsión a cuatro que retoma su texto (cc. 28-49). En la copla, la pregunta ¿qué haré yo? se dice tres veces en secuencia descendente (cc. 10-16), y cuanto más tierna es un alma se repite un tono más alto (cc. 18 y 22) antes de cerrar sobre la (c. 24).
La responsión empieza por la pregunta, repartida en entradas sucesivas que se van sumando hasta reunir las cuatro voces (cc. 28-35); cuanto más tierna es un alma vuelve después en imitación (cc. 36-39), y el final, homofónico, cierra con cuanto más imán, amor y una última pregunta. Cada ¿qué haré yo? de la responsión acaba en una cadencia sobre la, casi siempre frigia (cc. 30, 32, 34, 46 y 48), y el tono termina en ella sin volver a re, donde había empezado la copla: la pregunta queda abierta, como la deja el poema.
La edición
Para esta edición tomamos para el alto primero la sección a solo de la voz del alto conservada en el Cancionero Poético-Musical Hispano de Lisboa junto con la sección correspondiente de aquel guion, pues presenta ligeras diferencias con respecto al acompañamiento del guion del Cancionero de Miranda para esa parte a solo. La sección a cuatro de este alto primero resulta prácticamente idéntica en ambas fuentes pero tomamos la del Cancionero de Miranda por consonancia con el resto de voces y acompañamiento. Solamente ha sido necesario reconstruir la intervención del alto segundo en la responsión a cuatro.
Texto
Coplas
Si hay imán que a un duro acero
mueva por inclinación,
¿qué haré yo?
Cuanto más tierna es una alma,
cuanto más imán, amor.
¿Qué haré yo?
Si hay flor que, de enamorada,
va tras los rayos del sol,
¿qué haré yo?
A vista del sol más bello,
más sensible que una flor,
¿qué haré yo?
Si por amor gime y llora
aquel tierno ruiseñor,
¿qué haré yo?
Si lo irracional padece,
¿qué hará quien tiene razón?
¿Qué haré yo?
Si en un escollo y tronco
ciegos hay amante amor,
¿qué haré yo
que, demás de tener ojos,
ni escollo ni tronco soy?
¿Qué haré yo?