Una fuente se despeña
Tono 24 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.
El texto
El tono Una fuente se despeña recurre de nuevo a un compás binario para la música de un texto poético que personifica una corriente de agua, desarrollando una alegoría moral sobre la fugacidad de la vida y las apariencias engañosas de la felicidad mundana.
El poema establece un contraste dramático entre el lamento humano y la aparente alegría de la naturaleza: la fuente que camina riendo frente al yo poético que llora. Esta prosopopeya construye una reflexión paradójica donde el poeta encuentra gusto de estar triste // a la sombra de un contento, revelando la complejidad psicológica del melancólico barroco.
El desarrollo del texto toma un giro profético cuando los murmureos y gorjeos alegres se transforman en presagio de escarmiento. La imagen de los cristales como efímera de las aguas emplea la metáfora del insecto de vida brevísima para advertir sobre la transitoriedad de toda aparente felicidad. La quinta copla, que solo copian el tiple 2º y el tenor, cierra el paralelo entre la fuente y el amante: la fuente, que acaba perdida en el imperio del mar, será el más propio modelo de sus desdichas, pues amando dulcemente / en mar de rigor me anego.
La edición
La voz del alto, cuyo librete está perdido, es reconstrucción editorial.
Texto
Coplas
Una fuente se despeña
de aquel escollo soberbio,
y, de verme a mí llorando,
ella camina riendo.
En su risa cristalina,
una lisonja le debo,
porque gusto de estar triste
a la sombra de un contento.
Si de mi mal hace burla
con murmureos y gorjeos,
ella pagará, lozana,
su locura en escarmiento.
En el imperio del mar
serán sus cristales tiernos
efímera de las aguas
y de las otras, ejemplo.
Entonces de mis desdichas
será el más propio modelo,
pues amando dulcemente
en mar de rigor me anego.
Estribillo
No bajes tan alegre,
fuente ligera,
que hallarás precipicio
en tu carrera.