Ah del mar, ah del hermoso

Tono 17 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.

El tono Ah del mar, ah del hermoso pertenece al bloque inicial del Cancionero de Miranda, el de los veintidós tonos de sección única sin estribillo, y es uno de los más breves de todo el conjunto: diecinueve compases de compás ternario sobre los que se cantan las cuatro coplas. El texto es un romance corto de cuatro cuartetas octosílabas con asonancia á-e sostenida en los versos pares (cristales, mares, diamantes, deidades). Se conserva completo en los tres libretes de voces y en el de guion, y sólo falta, como en la mayor parte del cancionero, la parte de alto.

El texto

El poema está construido sobre una fórmula de llamada. ¡Ah del mar! es el grito con que se interpela desde lejos, y de él nace la anáfora que abre las tres primeras coplas: se llama al mar, después al palacio de Tetis y por último al nevado cerúleo promontorio. Las tres llamadas recorren de abajo arriba el mismo paisaje marino, del agua al fondo submarino y de este a la costa, y desembocan en la cuarta copla, que abandona el vocativo por el imperativo (Romped los salobres muros) para revelar el motivo de tanta convocatoria: del mar sale otra Venus.

Esa última cuarteta ordena retrospectivamente todo lo anterior. La aparición de la dama se identifica con la Venus anadiómena, nacida de la espuma, de modo que los globos de espumas que deshacen las olas en la tercera copla no son un adorno descriptivo sino la preparación del prodigio. El aparato mitológico es mínimo y convencional, y toda la elaboración culterana se concentra en la sustitución metafórica del referente: el agua es laberinto de cristales, la roca promontorio de diamantes, el mar una muralla, salobres muros, que hay que romper.

Este carácter de encomio cortesano, con una dama celebrada como deidad que emerge del mar, coincide con el de otros tonos muy próximos en el cancionero: el 15 (A los sonoros encuentros) y el 18 (Divina aurora alemana), que dan la bienvenida a una deidad alemana, y el 19 (Perlas iban cogiendo), retrato laudatorio de la reina entre las ninfas del Tajo. La vecindad hace verosímil que el tono 17 pertenezca también a esa serie de piezas de circunstancia regia, aunque el texto no ofrece ninguna referencia concreta, ni un nombre, ni un río, ni un reino, que permita identificar a la homenajeada ni la ocasión.

La música

Musicalmente el tono es de una sencillez extrema, acorde con su brevedad. La escritura es homofónica de principio a fin: no hay un solo pasaje imitativo y las voces declaman el texto nota contra nota, con la única excepción del arranque, donde el tiple 1º anima la llamada con un giro en valores breves (do–si–do–re) mientras las demás sostienen el acorde. La música se articula en cuatro frases, una por verso, separadas por silencios.

La edición

La estricta homofonía tiene una consecuencia favorable para esta edición: para la reconstrucción editorial de la voz del alto el margen de decisión es sido escaso. Al moverse todas las voces con el mismo ritmo y sobre la misma sílaba, y al estar el bajo fijado por el guion conservado, la parte que falta queda prácticamente determinada como relleno armónico.

Texto

Coplas

¡Ah del mar, ah del hermoso
laberinto de cristales,
donde, en escuadras de luces,
sale el sol dorando el aire!

¡Ah del palacio de Tetis,
hermosa reina en los mares,
de nevadas altas cumbres,
de volubles montes graves!

¡Ah del nevado cerúleo
promontorio de diamantes,
donde ceñudas las olas
globos de espumas deshacen!

Romped los salobres muros,
dulces hermosas deidades,
que más que todas hermosas,
del mar otra Venus sale.