Que aunque matan sus ojos
Tono 54 del Cancionero de Miranda. Música: Fray Felipe de la Madre de Dios. Orgánico: Tiple 1º*, Tiple 2º, (Alto), Tenor y guion.
El tono Que aunque matan sus ojos tiene dos de sus voces perdidas: la bien sabida del Alto cuyo librete está desaparecido y la del Tiple 1º, pues el folio correspondiente a este tono está arrancado del librete de Superius Primus.
Fuentes poéticas
El texto de las coplas aparece, sin el estribillo, bajo la denominación de Letra en el manuscrito US-NYhsa B2543 de la Hispanic Society (ff. 101v-102r)1. Las dos versiones traen las mismas cuatro coplas en el mismo orden y difieren en unos pocos versos: la dama se llama allí Belilla, y la última copla cierra con una tarde con dos días. La copia de la Hispanic Society da además el orden del primer verso de cada copla (Pastores, venid al valle, Helado el sol la venera, Ya tiembla la luz del mundo), que en los libretes del cancionero solo se deduce de cómo reparte la música sus repeticiones.

La edición
Al conservar el librete un fragmento margina del folio arrancado, se pueden recuperar algunos compases a partir de los que es posible plantear una reconstrucción compatible con el modelo compositivo original.
Notas
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Nuestro agradecimiento a la Biblioteca de la Hispanic Society por facilitarnos la consulta de este manuscrito. ↩
Texto
Estribillo
Que aunque matan sus ojos
a quien los mira,
quien se muere por ellos
tiene más vida.
Coplas
Pastores, venid al valle;
mirad que sale Lucinda
a triunfar de lo bizarro
con los rayos de su vista.
Helado el sol la venera
porque, a sus luces divinas,
no está segura del hielo
la deidad más escondida.
Ya tiembla la luz del mundo,
pues, cuando más escogida,
los mejores rayos rinde
a la sombra de sus iras.
Al llano venid, al llano,
pastores, llegad aprisa:
veréis de mejor esfera,
en una tarde, dos días.