Quién dirá que tus dos niñas
Tono 22 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.
El tono Quién dirá que tus dos niñas cierra el bloque inicial de veintidós tonos de sección única. Del siguiente en adelante aparecen ya los estribillos.
El texto
El poema es un romance de cinco cuartetas octosílabas con asonancia á-a en los versos pares (traza, almas, malas, casa, pestañas, falsas, arrojadas, albas, cara, espaldas), y está construido de principio a fin sobre una metáfora criminal: los ojos de la dama son ladrones, y de ahí sale todo el vocabulario de la pieza. Roban almas, cometen un delito, son llaves del albedrío, y de ellas se dice que, con ser tan prohibidas, no se halla que fuesen falsas, donde la agudeza está en la llave falsa, la ganzúa del ladrón. La cuarta copla lleva la idea a su remate: el ladrón busca la noche, pero estos ojos delinquen a mediodía, pues no hay noche con dos albas. La quinta cierra con una antítesis cortesana, roban con valentía, cara a cara, pero matan cuando vuelven espaldas.
Otras versiones musicales
El Cancionero Poético-Musical Hispánico de Lisboa transmite estas mismas coplas con música distinta aunque relacionada y con un estribillo dialogado que aquí no aparece1. Ambas versiones musicales comparten el mismo plan: los tres primeros versos se declaman en homofonía sobre un patrón de blanca con puntillo, negra y blanca, con las frases separadas por silencios mientras que el cuarto verso se trata en imitación, con entradas escalonadas, y se repite después para cerrar. Además, sobre las palabras Quién dirá que tus dos, el tenor y el guion recorren en ambas fuentes las mismas notas y las tres frases finales cadencian en los mismos grados.
La música
Cada uno de los tres primeros versos es una frase con su propia cadencia. El primero se detiene en la (c. 3), y un compás de guion solo lo separa del siguiente. El segundo repite tres veces su final, tal traza, tal traza, tal traza, y cierra cada repetición con una cadencia frigia sobre si (cc. 8, 9 y 10): la insistencia en una cadencia que no da reposo deja el verso en suspenso hasta que el tercero vuelve a la, ahora con cadencia perfecta (c. 15).
El cuarto verso cambia de textura. Los dos tiples lo abren a dúo, en terceras, con un motivo de cuatro notas ascendentes (c. 16), y las demás voces lo van retomando en los compases siguientes, de modo que se anden robando pasa de unas voces a otras mientras las cadencias se desplazan hacia re (cc. 17 y 21), donde concluye la pieza (c. 23).
La edición
La voz de alto es reconstrucción editorial. El margen de decisión es desigual a lo largo de la pieza. En la declamación homofónica de los tres primeros versos, con el bajo fijado por el guion y todas las voces moviéndose sobre la misma sílaba, apenas queda nada que elegir. En la imitación del último verso el alto se une al tiple 2º en el c.19 pues de otra forma quedaría la voz del tiple 2º sepultada entre el tiple 1º y el tenor que cantan conjuntamente.
Notas
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Quién dirá que tus dos niñas [Texto, partitura y facsímil]. CPMHL, II, 54 [LAMBEA & JOSA]. Disponible en http://hdl.handle.net/10261/25892 ↩
Texto
Coplas
¿Quién dirá que tus dos niñas,
Clori, se tengan tal traza
que ambas, a vista de todos,
se anden robando las almas?
¿Quién presumiera que fuesen,
siendo tan buenas, tan malas,
pues el delito cometen
desde el cielo de su casa?
Son llaves del albedrío,
esas doradas pestañas,
y siendo tan prohibidas,
no se halla que fuesen falsas.
Quien roba busca la noche,
y ellas son tan arrojadas
que lo hacen al mediodía,
pues no hay noche con dos albas.
Son valerosas, pues siempre
que roban es cara a cara,
y si matar solicitan,
es cuando vuelven espaldas.