Un imposible me mata

Tono 1 del Cancionero de Miranda. Orgánico: Tiple 1º, Tiple 2º, [Alto], Tenor y guion.

El bloque de tonos de sección única

El Cancionero de Miranda se abre con un bloque de 22 tonos breves sin estribillo. En ninguno de estos tonos aparece indicación acerca del compositor y tampoco se ha podido localizar ninguno por concordancias. Del mismo modo que los tonos de este bloque son homogéneos en cuanto a la forma, también parecen compartir un rasgo sobre su origen poético. De los poetas identificados, abundan los textos de poetas portugueses: varios de Frei António das Chagas, António Barbosa Bacelar y Miguel de Barrios, que, pese a ser cordobés, era de familia de origen portugués.

El texto

El poema parte de ese imposible que el primer verso hace causa de muerte. El término nombra primero el objeto inalcanzable del amor y vuelve al final de la cuarteta como cualidad de la muerte misma. Ese desplazamiento mantiene la paradoja: lo que mata al amante es asimismo lo que le impide terminar de morir. Las memorias alargan el daño, de suerte que el padecimiento depende tanto de la persistencia íntima del afecto como del rigor de la persona amada.

La segunda copla convierte en diálogo esa escisión del sujeto. El corazón, apartado de quien habla, recibe el reproche de haberlo matado y contesta con una afirmación de voluntad, porque quise. El verbo mantiene aquí la cercanía entre querer y amar: lo que el amante sufre como violencia nace de su propio corazón. La tercera copla lleva el conflicto al terreno de las armas amorosas. Las doradas flechas de fuego siguen hiriendo aun después de la muerte y vuelven patente la duración desmedida del tormento.

La última cuarteta deja atrás esa imaginería para plantear una distinción. El dolor sería aceptable si brindara la satisfacción del despique, pero se vuelve insufrible cuando se prolonga sin compensación. El remate, es un padecer terrible, rebaja a propósito la elaboración de las coplas precedentes y reduce la queja a una expresión directa, casi coloquial.

Difusión y pervivencia

No conocemos la autoría del romance Un imposible me mata, pero una de sus coplas, Triste el corazón se queja, aparece en la Colección de las mejores coplas, de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra recopilada por Juan Antonio de Iza Zamácola y publicada por primera vez en 1799.

Página 174 de la edición de 1799 de Colección de las mejores coplas, de seguidillas, tiranas y polos...

La edición

La voz del alto, cuyo librete está perdido, es reconstrucción editorial.

Texto

Coplas

Un imposible me mata,
y sus memorias me rinden;
¿quién dirá que yo me muero,
siendo mi muerte imposible?

Triste el corazón se queja,
y si le pregunto, triste:
«Corazón, ¿por qué me has muerto?»,
me responde: «Porque quise».

Doradas flechas de fuego,
que a cada paso me embisten,
que cuando muerto me veis,
vuelve su rigor a herirme.

Yo padeciera contento,
si el amor fuera despique,
pero andar penando siempre
es un padecer terrible.